martes, 11 de diciembre de 2012

Bulimia

La bulimia o bulimia nerviosa es un trastorno alimentario caracterizado por la adopción de conductas en las cuales el individuo se aleja de las pautas de alimentación saludables consumiendo comida en exceso en períodos de tiempo muy cortos (lo que le genera una sensación temporal de bienestar), para después buscar o eliminar el exceso de alimento a través de vómitos, purgas o laxantes.

                        

Una de sus características esenciales consiste en que la persona sufre episodios de atracones compulsivos, seguidos de un gran sentimiento de culpabilidad, sensación deangustia y pérdida de control mental por haber comido en "exceso". Suele alternarse con episodios de ayuno o de muy poca ingesta de alimentos, pero al poco tiempo vuelven a surgir episodios de ingestas compulsivas.
Un atracón consiste en ingerir en un tiempo inferior a dos horas una cantidad de comida muy superior a la que la mayoría de individuos comerían.
Otra característica esencial de este trastorno la constituyen las conductas compensatorias inapropiadas para evitar la ganancia de peso. Muchos individuos usan diferentes medios para intentar compensar los atracones: el más habitual es la provocación del vómito. Este método de purga (patrones cíclicos de ingestión excesiva de alimentos y purgas) lo emplean el 80-90 por ciento de los sujetos que acuden a centros clínicos para recibir tratamiento. Los efectos inmediatos de vomitar consisten en la desaparición inmediata del malestar físico y la disminución del miedo a ganar peso. Otras conductas de purga son: el uso excesivo de laxantes y de diuréticosenemas, realización de ejercicio físico muy intenso y ayuno.

  

Efectos directos e indirectos de la bulimia:
  • Aspiración (paso del contenido gástrico al árbol bronquial).
  • Rotura esofágica o gástrica.
  • Neumomediastino o neumotorax (entrada de aire al interior de la cavidad torácica).
  • Hipopotasemia (niveles bajos de potasio en la sangre).
  • Arritmia cardíaca
  • Ansiedad o compulsión por comer.
  • Obsesión por mantener un peso corporal debajo del normal
  • Abuso en el consumo de medicamentos laxantes y diuréticos.
  • Seguimiento de regímenes dietéticos diversos.
  • Deshidratación
  • Alteraciones menstruales y amenorrea; esterilidad.
  • Incremento y reducción bruscos de peso, desestabilidad en el peso.
  • Aumento en la frecuencia de caries dentales.
  • Aumento del tamaño de las glándulas salivales e infección de estas.
  • Pérdida de cabello
  • Desmayos muy frecuentes, mareos.
  • Heridas de la mucosa bucal.
  • Alteración o pérdida esmalte dental.
  • Dolores de cabeza y migraña.
  • Dolores en la garganta (después de vomitar).
  • Piel seca
  • Debilidad en las piernas.
  • Disfonía
La tasa de mortalidad se sitúa en un 5%. Un estudio indica que el 20% de las mujeres con bulimia siguen luchando contra el trastorno después de diez años.
 
 

Tratamiento

El tratamiento resulta más eficaz en las primeras fases del desarrollo de este trastorno pero, dado que la bulimia suele esconderse fácilmente, el diagnóstico y el tratamiento no suelen presentarse sólo hasta que este problema ya se ha convertido en un ingrediente permanente en la vida del paciente.
 
En el pasado, las personas con bulimia eran hospitalizadas con objeto de poner fin al patrón de atracones y purgas, y se le daba de alta en cuanto los síntomas habían desaparecido. Pero este procedimiento ya no es frecuente hoy en día, dado que de esa manera sólo se ponía atención a lo más superficial del problema y, poco después, cuando los síntomas volvían, lo hacían con una intensidad mucho mayor. Varios centros de tratamiento en instituciones (internamiento) ofrecen apoyo a largo plazo, consejería e interrupción de los síntomas. La forma más común de tratamiento actualmente incluye terapia, que suele ser terapia de grupo psicoterapia o terapia cognitivo-conductual. Las personas con anorexia o con bulimia suelen recibir el mismo tipo de tratamiento y formar parte de los mismos grupos de tratamiento. Esto se debe a que en muchos casos los pacientes padecen de ambos padecimientos, de manera simultánea. Algunos denominan a este fenómeno "intercambio de síntomas". Estas formas de terapia se centran tanto en los síntomas que llevan al individuo a presentar estos comportamientos como en los síntomas relacionados con la alimentación. Junto con la terapia, muchos psiquiatras recetan antidepresivos o antipsicóticos. Los antidepresivos se presentan en diferentes formas, y el que ha mostrado resultados más prometedores es la fluoxetina o Prozac. En un estudio que se realizó con un grupo de 382 personas con bulimia, aquellos que recibieron entre 20 y 60 mg de Prozac presentaron una reducción en sus síntomas de entre el 45 y el 67 por ciento, respectivamente. Es posible que otros muchos medicamentos funcionen, pero hasta ahora el Prozac ha mostrado los resultados más positivos.
 
Los antipsicóticos no se utilizan, aquí, en dosis menores que las que se aplican a los casos con esquizofrenia. Con un trastorno de la alimentación, el paciente percibe la realidad de otra manera y tiene grandes dificultades para comprender qué significa comer en condiciones "normales". Desafortunadamente, dado que este trastorno apareció incluido en la el Manual de diagnóstico y estadística de trastornos mentales (DSM), aún no se sabe cuáles serán los resultados a largo plazo de los tratamientos que han venido aplicándose a muchos pacientes con este problema. Por lo pronto, las investigaciones más recientes indican que un 30 por ciento de los pacientes recaen rápidamente, mientras que el 40 por ciento presentan síntomas crónicos.
 
La prontitud del tratamiento es uno de los factores más importantes para dar un pronóstico. Aquellas personas que lo reciban en las primeras fases del trastorno tendrán una recuperación más alta y más permanente.
 
La doctora Sabine Naessén, del Instituto Karolinska, descubrió que algunas mujeres con este padecimiento tienen también un desequilibrio hormonal que consiste en la sobreproducción de testosterona (la hormona que, aunque también está presente en el cuerpo femenino, predomina en el organismo de todo varón), y que, para tratarlas, el uso de una píldora anticonceptiva que contiene estrógenos da como resultado la reducción de los síntomas de la bulimia. Por supuesto, hacen falta más estudios para determinar la eficacia de este tipo de tratamiento. Solo es posible recuperarse de esta enfermedad si la persona en cuestión toma la decisión de luchar y cambiar (se trata de una enfermedad mental).

Anorexia

La anorexia o anorexia nerviosa (AN) es, junto con la bulimia, uno de los principales trastornos alimenticios, también llamados Trastornos psicogénicos de la Alimentación (TFA). Lo que distingue a la anorexia nerviosa es el rechazo de la comida por parte del enfermo y el miedo obsesivo a engordar, que puede conducirle a un estado de inanición; es decir, una situación de gran debilidad ocasionada por una ingesta insuficiente de nutrientes esenciales.En casos graves puede desarrollar desnutriciónhambre,amenorrea y extenuación.

El término anorexia proviene del griego a-/an- (negación) + órexis (apetito, hambre; deseo) y se emplea, en general, para describir la inapetencia o falta de apetito; este síntoma puede ocurrir en circunstancias muy diversas, tales como estados febriles, enfermedades generales y digestivas o simplemente en situaciones transitorias de la vida cotidiana. La anorexia por lo tanto es un síntoma que puede aparecer en muchas enfermedades y no una enfermedad en sí misma.
La anorexia nerviosa por el contrario, no es un síntoma, sino una enfermedad específica caracterizada por una pérdida autoinducida de peso acompañada por una distorsión de la imagen corporal, cuya presencia es indicativa de un estado patológico diferente del individuo, y puede tener consecuencias muy graves para la salud de quien la sufre.

                  


Síntomas físicos y orgánicos

La mayor parte de los síntomas físicos son consecuencia de la desnutrición y del consiguiente déficit de macronutrientes, vitaminas y minerales. Se pueden afectar diferentes órganos, entre ellos el corazón y sistema cardiovascular, dando como resultado un ritmo cardíaco lento (bradicardia). Es frecuente un desbalance electrolítico, en particular niveles bajos de fosfato, asociado a debilidad muscular, disfunción inmunológica, y muerte. Aquellas personas que desarrollan anorexia nerviosa antes de la edad adulta pueden sufrir un retraso del crecimiento. Con frecuencia existe disminución en los niveles de hormonas esenciales, incluidas las sexuales, y elevación de cortisol en sangre. Asimismo es usual laosteoporosis por disminución de los niveles de calcio y vitamina D. También se han observado modificaciones en la estructura y función cerebral por efecto de la inanición, con reversión parcial cuando se recupera un peso normal.

                     
Algunas de las alteraciones más frecuentes que se producen en el organismo por efecto de la inanición son las siguientes:

Síntomas comportamentales

  • Rechazo voluntario de los alimentos hipercalóricos.
  • Aumento de la ingesta de líquidos.
  • Conductas alimentarias extrañas (preparación y selección de alimentos)
  • Disminución de las horas de sueño.
  • Mayor irritabilidad.
  • Auto-agresión.
  • Actividad física excesiva (ejercicio compulsivo)
  • Uso de laxantes y diuréticos.
  • Vómitos autoinducidos.
  • Uso compulsivo de la balanza.

Síntomas emocionales y mentales


Los síntomas psíquicos pueden ser muy variados:
  • Personalidad rígida.
  • Afloramiento de estados depresivos y obsesivos.
  • Pensamiento obsesivo relacionado con el peso y los alimentos.
  • Trastorno severo de la imagen corporal (dismorfofobia).
  • Cuadros de ansiedad, depresión, ansiedad social, trastorno obsesivo-compulsivo y conductas agresivas.
  • Negación de las sensaciones de hambre, sed, fatiga y sueño.
  • Negación parcial o total de la enfermedad.
  • Miedo o pánico a subir de peso.
  • Desmayos psicógenos.
  • Dificultad de concentración y aprendizaje.
  • Desinterés sexual.
  • Temor a perder el autocontrol.
  • Desinterés por las actividades lúdicas y el tiempo libre.
  • Auto-destrucción, abuso de sustancias o intento de suicidio.

Síntomas interpersonales y sociales

  • Distanciamiento de los amigos.
  • Aislamiento social.
  • Deterioro en las relaciones familiares.
  • Carencia de la necesidades básicas tales como comer y dormir.

Tratamiento

 
Es importante conseguir que la persona afectada reconozca que presenta anorexia nerviosa. La mayor parte de los pacientes que sufren la enfermedad, niegan que lo suyo sea un trastorno de la alimentación y por esta causa acuden a recibir tratamiento cuando el problema ha avanzado mucho.
Dada la naturaleza de este padecimiento, el tratamiento busca restaurar el peso corporal ideal, estabilizar al organismo, mejorar su estado nutricional y restablecer hábitos alimenticios saludables. Conforme se avance en este proceso, deben abordarse los aspectos psicológicos y emocionales mediante psicoterapia, en ocasiones se utilizan medicamentos para mejorar la ansiedad, depresión u otros problemas psíquicos acompañantes.
Dado que los síntomas de la anorexia nerviosa pueden simular diferentes enfermedades orgánicas, el médico de familia o el pediatra es el primero a quien se debe consultar. En función de la información disponible, la entrevista con el paciente y los familiares próximos, establecerá las diferentes posibilidades diagnósticas y dependiendo de las circunstancias individuales, solicitará cuando sea conveniente, estudios complementarios como analítica general de sangre, orina y hormonas tiroideas. En una segunda fase puede ser necesario atención especializada, prestada por psiquiatras, psicólogos, internistas, endocrinólogos, ginecólogos y nutricionistas. En algunos países existen unidades multidisciplinarias para la atención integral del paciente, pero siempre es necesaria una evaluación previa por el médico de familia o el pediatra.
En ciertos casos es recomendable la hospitalización, cuando la persona ha perdido mucho peso (por debajo del 30% de su peso corporal ideal, respecto a su edad, complexión y talla), continúa perdiendo peso a pesar del tratamiento o se presentan complicaciones médicas, como insuficiencia cardiaca, alteraciones en los niveles de sodio, cloro y potasio en sangre, depresión o intento de suicidio.
Los programas de tratamiento tienen una buena tasa de éxito en la recuperación del peso normal, pero es común que haya recaídas. Las mujeres que desarrollan este trastorno alimentario a temprana edad tienen una mayor posibilidad de recuperación completa; pero, la mayoría de las personas con esta afección seguirá prefiriendo estar en un peso corporal bajo y estar preocupados hasta cierto punto por los alimentos y las calorías. El manejo del peso puede ser difícil y es posible que se requiera un tratamiento a largo plazo para ayudar a mantener un peso corporal saludable.